Experto advirtió que las lluvias acumuladas no ponen fin a la mega sequía
El agroclimatólogo de la Universidad de Talca, Patricio González Colville, señaló que, si bien el fenómeno de El Niño ha mejorado la disponibilidad de agua y nieve, esa recuperación no cambia la sequía de largo plazo que vive nuestro país. Además, destacó que las tormentas y granizos llegan en una etapa crítica para la producción agrícola
Fuente: Comunicaciones UTalca. Autor: septimapaginanoticias.cl
Las tormentas eléctricas y granizos, junto con las intensas lluvias que han afectado desde Coquimbo hasta la zona centro-sur, incluida la capital, dejaron daños urbanos y pérdidas agrícolas aún no cuantificadas. Así lo detalló el agroclimatólogo de la Universidad de Talca, Patricio González Colville, quien enfatizó que esta acumulación de agua y nieve registrada no pone fin a la megasequía existente en el país desde el año 2007.
El especialista fue claro al señalar que ha sido un año lluvioso, gracias a la intensidad mensual del fenómeno de El Niño, pero "no se debe creer que con este año en particular se ha terminado la sequía, en las regiones centro norte y sur”.
De acuerdo con González, el cambio climático está impactando en Chile con una sostenida baja pluviométrica, interrumpida por años de eventos El Niño, cuya característica es dejar lluvias intensas en corto plazo, asociadas a granizos y tormentas eléctricas. Sin embargo, no han sido acumulativas en términos anuales. Por ejemplo, a la fecha, Santiago suma 340.0 milímetros para una normal de 275, con un superávit del 24%. En el caso de la región del Maule solo lleva un superávit del 9%.
Si bien la mayoría de las ciudades indican superávits promedios entre 15% y 20%, las excepciones son Chillán, con déficit del 5% y Puerto Montt con un 15%. “Pareciera ser que el cambio climático esta alterando los patrones del evento El Niño, que en el siglo XX dejaba superávit en regiones centro-sur, que podían oscilar entre un 60% a un 80% en las lluvias anuales, como ocurrió en 1965, 1972, 1982, 1986 y 1997”, indicó el experto.
“Seguramente una vez que termine el actual evento cálido, en el otoño del 2027, volverá el fenómeno La Niña la cual suele duran hasta tres años, con caídas en los registros pluviométricos contribuyendo a retomar las tendencias de mega sequías que nuestro país viene registrando desde el 2007, producto del cambio climático”, manifestó.
Según el especialista, la mesura con el uso del agua es fundamental, sobre todo para el sector agrícola que deberá prepararse para un largo verano con las altas temperaturas extremas, lo cual genera estrés hídrico, térmico y golpes de sol en frutales, sumado al alto riesgo de incendios forestales durante estos meses.
“Seguramente se marcarán récord de temperaturas y olas de calor, por un escenario evolutivo de un evento El Niño que está indicando, en octubre, temperaturas en algunos sectores del océano Pacífico ecuatorial central de 30° C. El valor más alto desde 1950, en que se iniciaron los registros”, precisó.
Respecto a la producción agrícola, González indicó que, “octubre es el peor mes para que ocurra este tipo de fenómenos de granizadas y lluvias extremas en corto plazo, porque está el proceso de la cuaja, que es cuando la flor se transforma en fruto”. En esa fase, agregó, “el granizo bota la fruta y la que se mantiene en el árbol queda con heridas que son la puerta de entrada para los hongos y las bacterias, además de perder calidad para exportación”.
Entre los cultivos que podrían presentar daños se encuentran los cerezos, avellanos europeos, manzanos, trigo y maíz.
En la Región de Coquimbo, donde la producción frutícola de cerezas comenzó en septiembre, se han reportado que las lluvias provocaron partidura, es decir, grietas o rajaduras en la piel de los frutos producto de la absorción e hinchazón hídrica. Lo anterior con el evidente perjuicio económico para los productores exportadores.
En tanto, para las regiones Metropolitana, de O’Higgins y del Maule, sostuvo que se necesita una evaluación en terreno para determinar la magnitud de los daños. Sin embargo, reconoció que podrían registrarse pérdidas agrícolas importantes, con un eventual impacto en los precios de frutas y hortalizas durante las próximas semanas o meses, como una eventual merma para exportación de frutas.
RESERVA DE AGUA
La acumulación de precipitaciones durante este año ha mejorado las reservas de agua para los próximos meses y la Dirección General de Aguas informó que 14 de los 25 embalses que monitorea a nivel nacional se encuentran sobre el 80% de su capacidad. Un aspecto destacado por el agroclimatólogo quien llamó usar con racionalidad esas reservas manteniendo en buen estado canales y compuertas como también evitar filtraciones en el traslado del agua a los predios por medio de canales. Los valores diarios de evapotranspiración suelen ser altos, cuando hay olas de calor y baja humedad relativa. La tecnificación del riego resulta una estrategia positiva pensando en las futuras temporadas agrícolas más cálidas y en las tendencias decrecientes en los aportes de pluviometría anuales.