Lenin Fuentes Barros: la incómoda pregunta detrás de la acusación por notable abandono de deberes contra el alcalde Mario Meza
"Un concejal no fue elegido para ser amigo, adversario ni socio político del alcalde. Fue elegido para representar a la ciudadanía y ejercer una función fiscalizadora..La legislación municipal entrega al Concejo una responsabilidad esencial: controlar la gestión del alcalde y procurar que los recursos públicos sean administrados conforme a la ley y al interés general. Por eso resulta legítimo preguntarse qué razones llevaron a algunos concejales a no suscribir la acusación. Lo que no parece razonable es que el silencio termine reemplazando a la explicación como es el caso de Vargas, Concha y Alfaro. Raro resulta el caso de la concejal Cinthia Labraña quien escribe en sus redes desconocimiento de los hechos. Raro al menos, ya que, que ella es quien preside la comisión de control en el municipio y los cargos se fundan precisamente en informes del propio órgano controlador interno y la Contraloría General de la República", indica en su columna dominical para el Diario Digital Séptima Página Noticias, el concejal del PC y trabajador social
Por Lenin Fuentes Barros (trabajador social y concejal por la Municipalidad de Linares)
En Linares hay una pregunta que ya no puede seguir siendo evitada: ¿qué significa ser concejal cuando existen antecedentes que ponen en duda la conducción administrativa de la Municipalidad y, al mismo tiempo, algunos integrantes del Concejo Municipal deciden no respaldar una acusación de notable abandono de deberes?
La pregunta adquiere especial relevancia luego de la acusación que presentamos Marcelo Campos, Eduardo Ibáñez, Pamela Ávila y quien escribe esta columna, ante el Tribunal Electoral Regional del Maule solicitando la remoción del alcalde Mario Meza. La presentación sostiene que existen antecedentes contenidos en informes de Contraloría emitidos entre 2021 y 2026 que podrían configurar notable abandono de deberes y grave contravención a las normas de probidad administrativa. Entre los hechos mencionados están observaciones relativas a recursos Pro-Retención, deudas por factoring, cotizaciones previsionales de trabajadores de la educación y la fiscalización del contrato de luminarias LED.
Lo hemos dicho y es conveniente reiterarlo con claridad: la acusación no equivale a una condena. Será el Tribunal Electoral Regional quien deberá determinar si los antecedentes configuran o no las causales invocadas, respetando el debido proceso. Pero precisamente por eso la discusión pública no debería centrarse solamente en la suerte judicial del alcalde. También debe preguntarse por el rol político y fiscalizador de quienes integran el Concejo Municipal.
¿Dónde termina la lealtad política y comienza el deber de fiscalizar?
Un concejal no fue elegido para ser amigo, adversario ni socio político del alcalde. Fue elegido para representar a la ciudadanía y ejercer una función fiscalizadora.
La legislación municipal entrega al Concejo una responsabilidad esencial: controlar la gestión del alcalde y procurar que los recursos públicos sean administrados conforme a la ley y al interés general.
Por eso resulta legítimo preguntarse qué razones llevaron a algunos concejales a no suscribir la acusación.
Pueden existir argumentos jurídicos, políticos o personales. Pueden considerar que los antecedentes no son suficientes, que la acusación debe ser resuelta por otras vías o simplemente discrepar de quienes la presentaron. Todo eso forma parte de la democracia.
Lo que no parece razonable es que el silencio termine reemplazando a la explicación como es el caso de Vargas, Concha y Alfaro. Raro resulta el caso de la concejal Cinthia Labraña quien escribe en sus redes desconocimiento de los hechos. Raro al menos, ya que, que ella es quien preside la comisión de control en el municipio y los cargos se fundan precisamente en informes del propio órgano controlador interno y la Contraloría General de la Republica.
Así las cosas, surge un segundo cuestionamiento que merece una respuesta pública, transparente y documentada: ¿son efectivas las relaciones laborales o contractuales de familiares, personas cercanas o vinculadas políticamente a los concejales no firmantes de la acusación con la Municipalidad? Esta información circulo por las redes digitales luego de una investigación fundada de un medio digital que no se caracteriza por difamar o emitir información falsa.
No se trata de afirmar que una relación laboral sea, por sí misma, ilegal. Tampoco corresponde atribuir responsabilidades personales sin antecedentes comprobados. Pero cuando un concejal debe fiscalizar a una administración municipal y, simultáneamente, existen vínculos laborales de familiares o personas de su entorno con esa misma administración, surge inevitablemente una pregunta de probidad y transparencia: ¿existe independencia suficiente para ejercer la fiscalización?
La respuesta no puede ser “confíen en nosotros”.
La respuesta debe estar en los documentos.
Contratos, decretos, concursos, honorarios, funciones desempeñadas, remuneraciones, fechas de contratación y eventuales vínculos con autoridades políticas deben ser información pública y verificable. La transparencia no es una agresión contra nadie; es precisamente el mecanismo que permite despejar sospechas.
El conflicto de interés no se combate con silencio
En una democracia seria, los conflictos de interés no necesariamente implican corrupción. El problema aparece cuando no se reconocen, no se transparentan o no se adoptan medidas para evitar que una relación personal o laboral termine afectando una decisión pública.
La peor respuesta sería transformar estas preguntas en una guerra política entre personas. Lo verdaderamente importante es establecer si quienes tienen la responsabilidad de fiscalizar pueden ejercerla sin condicionamientos.
Linares necesita concejales que fiscalicen, no espectadores del poder. Necesita autoridades capaces de rendir cuentas y una ciudadanía que pueda conocer, sin zonas grises, quiénes toman decisiones y qué intereses pueden estar detrás de ellas.
La probidad no se proclama, se demuestra.
(El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de Séptima Página Noticias).