Fondo Común Municipal (FCM): el recorte que amenaza la equidad territorial y golpea a comunas como Linares
"Según datos expuestos por la ACHM, cerca del 65% de las municipalidades del país depende mayoritariamente del FCM para funcionar. Esto significa que cualquier disminución presupuestaria no es un ajuste técnico menor: es un golpe directo a la gestión local y, especialmente, a las comunas más vulnerables. En este contexto, comunas como Linares, cuyo presupuesto se compone en cerca del 60% del aporte que recibe del FCM, enfrentarán un escenario especialmente complejo al materializarse el recorte. Linares, aun cuando podríamos ubicarla como una ciudad relevante dentro de la Región del Maule, su capacidad de generación de ingresos propios está lejos de las comunas de altos recursos del país. La dependencia de fondos externos sigue siendo significativa para sostener servicios municipales y responder a necesidades crecientes de la población", plantea el concejal Lenin Fuentes Barros
Por Lenin Fuentes Barros (trabajador social y concejal por la Municipalidad de Linares)
El anuncio de recortes y modificaciones al Fondo Común Municipal (FCM) ha encendido las alarmas en cientos de municipios del país. Alcaldes de diversas regiones, han advertido que la disminución de recursos podría afectar directamente la capacidad de las comunas para sostener servicios básicos, programas sociales y obras de desarrollo local.
El Fondo Común Municipal no es simplemente una caja de compensación financiera. Es uno de los principales instrumentos de redistribución territorial en Chile. Su objetivo es equilibrar las enormes diferencias económicas entre comunas ricas y comunas con menos ingresos propios. Gracias a este mecanismo, municipios rurales o intermedios (como Linares) pueden financiar funciones esenciales como mantención de espacios públicos, apoyo social, seguridad comunitaria, cultura, deporte y programas dirigidos a adultos mayores, mujeres y niños.
Según datos expuestos por la ACHM, cerca del 65% de las municipalidades del país depende mayoritariamente del FCM para funcionar. Esto significa que cualquier disminución presupuestaria no es un ajuste técnico menor: es un golpe directo a la gestión local y, especialmente, a las comunas más vulnerables.
En este contexto, comunas como Linares, cuyo presupuesto se compone en cerca del 60% del aporte que recibe del FCM, enfrentarán un escenario especialmente complejo al materializarse el recorte.
Linares, aun cuando podríamos ubicarla como una ciudad relevante dentro de la Región del Maule, su capacidad de generación de ingresos propios está lejos de las comunas de altos recursos del país. La dependencia de fondos externos sigue siendo significativa para sostener servicios municipales y responder a necesidades crecientes de la población. El presupuesto inicial del año 2026 estimado en $34.177.425.000, proyecta un aporte del FCM de $19.587.318.000 (57,31% del total presupuestado). Si bien, este es un cálculo proyectado, cualquier variación es solo marginal y la clara dependencia de nuestro municipio de este aporte central sigue siendo fundamental para la comuna.
Pero volvamos al recorte para señalar que el problema se vuelve aún más delicado cuando éste coincide con un aumento sostenido en costos operacionales. El alza de combustibles, los mayores gastos en seguridad pública, el deterioro de infraestructura urbana y la creciente demanda social que presionan fuertemente los presupuestos municipales. Reducir recursos en este escenario obliga a los municipios a tomar decisiones difíciles: postergar proyectos, disminuir programas sociales o limitar inversiones en barrios y sectores rurales.
Las consecuencias concretas pueden sentirse rápidamente en la vida cotidiana de la ciudadanía. Menos recursos municipales pueden traducirse en menos patrullajes preventivos, menor mantención de áreas verdes, retraso en reparación de calles y veredas y disminución de ayudas sociales para familias vulnerables. En ciudades como Linares, donde el municipio cumple muchas veces un rol de contención social que el Estado central no alcanza a cubrir, estas medidas tienen un impacto directo sobre la calidad de vida de las personas.
No podemos, sino cuestionar el criterio político detrás de estas decisiones, ya que el “ajuste” fiscal termina afectando justamente a los territorios con menos capacidad económica, lo que contrasta derechamente con la mega reforma tributaria que concede exención tributaria a los sectores más pudientes de Chile a quienes se les rebaja impuestos y contribuciones y todo a costa de las grandes mayorías de este país.
Si bien, el gobierno no ha transparentado el porcentaje del recorte a efectuar (se especula que sería entre el 30 y 35 por ciento del aporte del FCM a cada comuna), tampoco existe claridad de qué forma compensarán este recorte y si bien se han señalado algunas fórmulas, según alcaldes de la propia coalición gobernante, los cálculos no calzan y finalmente el déficit se pasará a la población que verá afectada su vida cotidiana por inacción municipal por estrechez de recursos.
En ciudades como Linares, donde aún existen enormes desafíos en seguridad, conectividad, empleo, infraestructura y acceso a servicios, reducir el financiamiento municipal implica frenar oportunidades de desarrollo y limitar la capacidad de construir una ciudad más justa y digna para sus habitantes.