Linares, una tierra que vale la pena seguir cuidando
"Quizás lo más interesante que dejó esta celebración comunal fue la presentación de la Orquesta Filarmónica del Maule. Hollywood en Concierto no fue solamente un espectáculo musical; fue una demostración de lo que puede ocurrir cuando una comunidad apuesta por la cultura, la disciplina y el talento de sus jóvenes. Escuchar a un pianista, una violinista, un chelista, las percusiones y las trompetas interpretar piezas tan reconocibles como Feather Theme, de Alan Silvestri, provoca una emoción difícil de describir. No sólo por la calidad artística de la presentación, sino porque esos músicos son jóvenes de nuestra propia región. Son personas que crecieron cerca de nosotros, que tuvieron acceso a oportunidades y que hoy demuestran hasta dónde puede llegar el esfuerzo cuando encuentra apoyo", indica la cientista político, Carla Alegría Vásquez
Por Carla Alegría Vásquez (cientista político)
A veces nos acostumbramos tanto a lo bueno que dejamos de verlo. Pasamos frente a ello cada día, convivimos con sus beneficios y terminamos creyendo que son normales, cuando en realidad son privilegios que muchas personas en Chile y en el mundo desearían tener.
Por eso, en esta semana aniversario de Linares, más que detenerme en las críticas habituales, quiero hablar de aquello que nos permite proyectar esperanza.
Quizás lo más interesante que dejó esta celebración comunal fue la presentación de la Orquesta Filarmónica del Maule. Hollywood en Concierto no fue solamente un espectáculo musical; fue una demostración de lo que puede ocurrir cuando una comunidad apuesta por la cultura, la disciplina y el talento de sus jóvenes.
Escuchar a un pianista, una violinista, un chelista, las percusiones y las trompetas interpretar piezas tan reconocibles como Feather Theme, de Alan Silvestri, provoca una emoción difícil de describir. No sólo por la calidad artística de la presentación, sino porque esos músicos son jóvenes de nuestra propia región. Son personas que crecieron cerca de nosotros, que tuvieron acceso a oportunidades y que hoy demuestran hasta dónde puede llegar el esfuerzo cuando encuentra apoyo.
Confieso que habría esperado un Teatro Municipal sin entradas disponibles. Porque la cultura no es un lujo ni un adorno: es una herramienta que amplía horizontes. Del mismo modo que el deporte, permite que niños y jóvenes conozcan otras realidades, descubran talentos y decidan hacia dónde quieren dirigir sus intereses y proyectos de vida.
Más admirable aún resulta saber que el espectáculo se preparó en apenas dos meses. Una presentación ordenada, que comenzó a la hora comprometida y se extendió durante una hora y cincuenta minutos, demuestra profesionalismo y respeto por el público. Sobre el escenario había más de treinta personas, acompañadas por apoyo visual, iluminación y el talento de “A la Matita”, que aportó identidad local a una producción de gran nivel. Son señales de que en nuestra zona existe capacidad para hacer bien las cosas cuando existe compromiso.
Y es precisamente ahí donde vuelvo a pensar que vivir en Linares es un privilegio.
Por supuesto que tenemos problemas. Existen desafíos importantes en materia de gestión pública, probidad, infraestructura y desarrollo económico. También sabemos que algunos actores privados encuentran formas de eludir las reglas en vez de fortalecer la confianza. Pero incluso reconociendo esas dificultades, seguimos habitando un territorio que ofrece condiciones de vida que muchos envidiarían.
Linares sigue siendo una ciudad donde es posible encontrarse con conocidos en la calle, donde las familias mantienen vínculos cercanos y donde todavía existe una escala humana que facilita la vida cotidiana. Es una ciudad caminable para quienes tienen una salud que lo permite. Sabemos que persisten problemas con las ciclovías, con la mantención de espacios públicos y con la basura, desafíos que no son exclusivos de nuestra comuna. Sin embargo, también es justo reconocer los avances.
El mejoramiento del tren, la renovación de infraestructura pública y la inversión en salud muestran que las cosas pueden avanzar. Hace poco tuve la oportunidad de visitar el nuevo Cesfam Óscar Bonilla y también el San Camilo. Son proyectos financiados con recursos públicos que marcan una diferencia concreta en la vida de las personas. La espera puede ser larga, pero cuando las inversiones llegan y funcionan bien, el impacto es evidente.
No todos los lugares tienen esa oportunidad. Existen ciudades y territorios en Chile donde habitar se vuelve cada vez más complejo. Y en el mundo abundan lugares donde las condiciones urbanas, la inseguridad o la falta de servicios dificultan profundamente una vida compatible con el bienestar y la salud mental.
Por eso vale la pena cuidar lo que tenemos.
En los pueblos chicos se conocen tanto las virtudes como los problemas. Sabemos quiénes construyen comunidad y también quiénes insisten en deteriorarla. Mi deseo para este nuevo aniversario es que quienes aportan al crecimiento sigan multiplicándose y que las malas prácticas encuentren cada vez menos espacio para prosperar.
Necesitamos mejores caminos, mejores conexiones, menos hoyos en las calles, más áreas verdes, más espacios de contemplación, más cultura, más deporte y más oportunidades para las familias. Necesitamos una ciudad que siga creciendo sin perder aquello que la hace especial.
Linarense, no te duermas. Eres parte de la capital provincial y de ti dependen, directa o indirectamente, cientos de familias. El trabajo sigue siendo una preocupación para muchos, pero también contamos con condiciones extraordinarias para construir un futuro mejor.
Porque al final, una ciudad no se define solamente por sus problemas. También se define por aquello que decide valorar, proteger y proyectar.
Y si algo nos recordó la música de esta semana aniversario, es que Linares tiene razones para sentirse orgullosa y suficientes motivos para seguir creyendo en sí misma.