En memoria de Omar Canales Guzmán
Pesar comunal por el fallecimiento del reconocido hombre público, ex concejal, constructor civil y dirigente deportivo. Sus restos son velados en Funeraria Martínez y sus funerales se realizarán este jueves 10 de septiembre a las 16:00 horas en el Templo Catedral de Linares. Carmen Canales, una de sus hijas compartió sentidas palabras y dio cuenta de la historia de un hombre que por sobretodo amó su familia. “Le tocó partir desde abajo. Le tocó conocer las carencias y enfrentar adversidades que quizás muchas personas no habrían podido superar. Pero él siguió adelante. Y no solamente logró salir adelante: se convirtió en un hombre del que todos quienes lo conocimos podemos sentirnos profundamente orgullosos”, dice en su carta
Autor: septimapaginanoticias.cl
Consternación, pena y congoja ha provocado el deceso del ex concejal linarense, Omar Canales Guzmán.
Hombre público, profesional de la construcción y una persona que amó su familia y también la pasión por el ajedrez. Prudente, mesurado y apasionado estuvo detrás de diversos proyectos, entre ellos, la ferretería de calle Kurt Möller casi esquina Brasil, en el centro de la comuna.
Los restos de Omar Canales son velados en Funeraria Martínez de calle Maipú N°1165, en el área oriente de Linares. En tanto que sus funerales se realizarán este jueves 10 de septiembre a las 16:00 horas en la iglesia Catedral. Posteriormente, sus restos serán trasladados al Crematorio de Teno. A nombre de la comunidad, el alcalde Mario Meza Vásquez entregó las condolencias. “Ha partido un gran hombre y profesional. Hizo varios trabajos con nosotros. Además fue un activo concejal y dirigente del deporte, a través del COLEDEP y el ajedrez. Nuestras condolencias a su familia y seres queridos”, comentó el jefe comunal.

SU HISTORIA Y TESTIMONIO
Su hija, Carmen Canales compartió la historia de Omar Canales Guzmán, su esfuerzo, perseverancia y amor por su familia.
“Hoy nos toca despedir a un hombre que para nosotras no fue simplemente nuestro papá. Fue nuestro apoyo, nuestro refugio, nuestro ejemplo y una de las personas más importantes de nuestras vidas.
Nuestro papá, Omar Canales Guzmán, fue el menor de cinco hermanos. Su historia comenzó desde un lugar humilde, con muchas carencias y dificultades que tuvo que enfrentar desde muy pequeño. Conoció la pobreza, conoció el esfuerzo y supo lo que significaba luchar por cada oportunidad.
Pero hubo algo que siempre lo caracterizó: nunca se rindió.

A pesar de todo lo que le tocó vivir, decidió salir adelante. Estudió, trabajó, se esforzó y fue construyendo, poco a poco, su propio camino. Se fue a Valdivia a estudiar y, con mucho sacrificio, logró convertirse en un excelente constructor civil.
Y eso es algo que queremos recordar siempre: todo lo que consiguió se lo ganó con esfuerzo. Cada logro, cada paso que dio y cada cosa que pudo construir en su vida fue fruto de su perseverancia, de su inteligencia y de sus ganas de salir adelante.
Porque nuestro papá no tuvo una vida fácil.
Le tocó partir desde abajo. Le tocó conocer las carencias y enfrentar adversidades que quizás muchas personas no habrían podido superar. Pero él siguió adelante. Y no solamente logró salir adelante: se convirtió en un hombre del que todos quienes lo conocimos podemos sentirnos profundamente orgullosos.
Fue un excelente profesional y un hombre apasionado por lo que hacía. Fue también un excelente jugador de ajedrez, porque tenía esa capacidad de pensar, de analizar, de buscar caminos y soluciones incluso cuando las cosas parecían difíciles.

Pero sus mayores logros no estuvieron en un título ni en una profesión.
Sus mayores logros fueron las personas que amó y la huella que dejó en ellas.
Fue un gran hijo.
Un gran hermano.
Un excelente esposo.
Un gran cuñado.
Un gran amigo.
Un excelente abuelo.
Y, por sobre todas las cosas, fue un excelente papá.
Como esposo, compartió una parte enorme de su vida junto a su compañera de vida y de familia, Blanca Rosa. Juntos construyeron un hogar, una familia y una historia que estuvo llena de momentos felices, pero también de momentos muy difíciles, de esos que ponen a prueba la fortaleza, el amor y el compromiso de una pareja.
Porque una vida en pareja no se construye solamente con los momentos felices. También se construye con la capacidad de permanecer, de acompañarse, de sostenerse cuando las fuerzas comienzan a faltar y de seguir adelante cuando la vida presenta sus momentos más duros.
Y él supo hacerlo.
Supo estar, supo acompañar y supo construir junto a Blanca Rosa una familia que fue, sin duda, una de las cosas más importantes de su vida.
Hoy, al mirar todo el camino que recorrieron juntos, podemos reconocer que detrás de ese hombre que fue un gran padre, un excelente abuelo, un gran hermano y un extraordinario amigo, también estuvo un esposo que compartió gran parte de su vida con su compañera, enfrentando junto a ella las alegrías, las dificultades, las pérdidas, los desafíos y todos esos momentos que fueron dando forma a la familia que hoy lo despide con tanto amor.

Gracias, papá, por esa vida que construiste junto a Blanca Rosa y por la familia que dejaste como legado.
Para nosotras, fue ese hombre que siempre estuvo.
Quizás muchas veces no alcanzamos a dimensionar todos los sacrificios que hizo por nuestra familia. Quizás cuando éramos más jóvenes no entendíamos cuánto cansancio llevaba encima, cuántas preocupaciones guardaba para sí mismo o cuántas veces dejó sus propias necesidades de lado para darnos a nosotras lo mejor que podía.
Pero hoy, mirando su vida con otros ojos, podemos entenderlo.
Papá dio lo mejor de sí por nosotras.
Nos dio su tiempo, sus preocupaciones, sus consejos, sus enseñanzas, su protección y, sobre todo, su amor.
Nos enseñó que se puede comenzar desde muy abajo y aun así construir una vida digna. Nos enseñó que las dificultades no tienen por qué determinar quiénes somos. Nos enseñó, sin necesidad de grandes discursos, que hay que seguir adelante incluso cuando la vida se pone difícil.
Y si como padre fue maravilloso, como abuelo fue aún más especial.
Tuvo la dicha de conocer el amor de un nieto y, desde que llegó a su vida, hubo un lugar de su corazón que le perteneció para siempre.
Siempre estuvo orgulloso de su nieto.
Hablaba de él con ese orgullo tan profundo que solo puede sentir un abuelo cuando mira a su nieto y siente que tiene delante uno de los regalos más grandes que le dio la vida.
Lo amó profundamente, por sobre todas las cosas. Se preocupó por él, estuvo pendiente de él y disfrutó cada momento que pudo compartir a su lado.

Su nieto fue una parte inmensamente importante de su vida y de su corazón.
Y queremos que algún día él pueda mirar hacia atrás y comprender cuánto lo amó su abuelo, cuánto orgullo sintió por él y cuánto significó para nuestro papá haberlo tenido en su vida.
Porque un abuelo puede partir, pero el amor que entrega no desaparece. Queda en los recuerdos, en las historias que se contarán, en las enseñanzas y en todos esos pequeños momentos que permanecerán para siempre.
Papá, sabemos cuánto amaste a tu nieto y cuánto orgullo sentías por él. Y queremos que sepas que él siempre llevará ese amor consigo.
Hoy sentimos un dolor inmenso.
Porque despedir a un padre no es solamente despedir a una persona. Es despedir una parte de nuestra propia historia. Es despedir al hombre que estuvo presente en tantos momentos de nuestras vidas, al que vimos trabajar, esforzarse, luchar, preocuparse, reír y también sufrir.
Y quizás por eso duele tanto.
Porque después de todo lo que luchó en su vida, después de todas las dificultades que enfrentó y después de todo lo que entregó, sentimos que merecía lo mejor.
Merecía más tiempo.
Merecía tranquilidad.
Merecía disfrutar más.
Merecía ver crecer a su familia y a su nieto.
Y aunque nos duele profundamente que la vida no le haya dado todo el tiempo que merecía, también queremos quedarnos con la tranquilidad de saber que su vida tuvo un sentido.

Porque dejó una familia.
Dejó una esposa que compartió con él una parte enorme de su vida.
Dejó hijas que lo aman profundamente.
Dejó un nieto que siempre sabrá cuánto lo amó.
Dejó hermanos, amigos, cuñados y tantas personas que hoy sienten su partida.
Dejó recuerdos.
Dejó enseñanzas.
Y dejó una historia que merece ser contada.
La historia de un hombre que nació con poco, que conoció la pobreza y las dificultades, pero que decidió no quedarse ahí. Un hombre que estudió, que se fue a Valdivia, que llegó a la universidad, que se convirtió en profesional y que construyó, con sus propias manos, su esfuerzo y su perseverancia, una vida para él y para su familia.
Y quizás eso es lo más hermoso de su historia:
Que fue un constructor mucho más allá de su profesión.
Construyó una familia.
Construyó un matrimonio.
Construyó amistades.
Construyó oportunidades.
Construyó recuerdos.
Construyó sueños.
Y construyó, con esfuerzo y amor, la vida que hoy nos permite estar aquí despidiéndolo.

Papá, hoy queremos decirte algo que quizás no te dijimos suficientes veces:
Gracias.
Gracias por haber luchado tanto.
Gracias por no rendirte.
Gracias por cada sacrificio.
Gracias por cada preocupación que guardaste para ti.
Gracias por cada vez que estuviste cuando te necesitamos.
Gracias por haber dado lo mejor de ti por nuestra familia.
Gracias por haber sido un esposo y compañero de vida.
Gracias por haber sido un papá presente, un abuelo amoroso, un hermano, un cuñado y un amigo extraordinario.
Gracias por tu vida.
Nos duele muchísimo dejarte partir. Nos cuesta imaginar la vida sin ti. Pero queremos que te vayas sabiendo que fuiste amado, que fuiste importante y que tu vida dejó una huella profunda en todos nosotros.
Y aunque hoy tengamos el corazón roto, también sentimos un enorme orgullo.
Orgullo de ser tus hijas.
Porque nuestro papá fue un hombre que salió adelante desde la adversidad. Un hombre que luchó, que estudió, que trabajó, que amó y que entregó todo lo que pudo por su familia.
Y ahora que ya no podemos hacer nada más por ti, solo nos queda entregarte lo que quizás más mereces: nuestro amor, nuestra gratitud y nuestra promesa de nunca olvidarte.
Descansa, papá.
Descansa después de tanto luchar.
Ya no tienes que demostrarle nada a nadie.
Ya no tienes que esforzarte más.
Tu tarea está cumplida.
Nosotras vamos a seguir adelante llevando contigo todo lo que nos enseñaste, todo lo que nos diste y todo el amor que dejaste en nuestras vidas.
Y algún día, cuando pensemos en ti, queremos que el dolor de hoy se transforme poco a poco en gratitud.
Gratitud por haberte tenido.
Gratitud por tu vida.
Gratitud por tu amor.
Gratitud por el hombre extraordinario que fuiste.
Y, por sobre todo, gratitud por haber tenido el privilegio de llamarte papá.
Descansa tranquilo, papá.
Te vas dejando una familia que te ama, una esposa que compartió contigo una parte enorme de tu camino, unas hijas que se sienten profundamente orgullosas de ti, un nieto que siempre sabrá cuánto lo amaste y una historia de vida que merece ser recordada con orgullo.
Después de tanto luchar, después de haberlo dado todo, ahora sí te toca descansar.
Nosotros nos quedaremos aquí, intentando aprender a vivir con tu ausencia, pero llevando para siempre todo lo que fuiste en nuestros corazones.
Te amamos.
Te vamos a extrañar toda la vida.
Y mientras alguno de nosotros viva, una parte de ti seguirá viviendo en nosotros.
Descansa en paz, papá.
Descansa en paz, esposo, abuelo, hermano, tío, cuñado, amigo y compañero.
Te mereces descansar”.