La columna de opinión de César Concha Gatica: Linares tiene paisajes, pero también historias que contar

La columna de opinión de César Concha Gatica: Linares tiene paisajes, pero también historias que contar
César Concha Gatica, abogado y ex SEREMI de Bienes Nacionales de la Región del Maule.

"Imaginemos a alguien que llega por primera vez a nuestra comuna. ¿Encuentra fácilmente qué hacer después de conocer el Achibueno? ¿Sabe que puede recorrer Ancoa, conocer nuestras tradiciones rurales, nuestra gastronomía o descubrir parte de la historia de Linares a través de su patrimonio?. Ahí creo que todavía tenemos una tarea pendiente. La administración municipal ha desarrollado acciones en materia turística y sería injusto desconocerlas. Pero después de tantos años hablando del 'potencial turístico' de Linares, debemos avanzar hacia una oferta mucho más articulada, donde naturaleza, patrimonio, cultura, gastronomía y emprendimiento formen parte de una misma experiencia. Porque turismo no significa solamente recibir visitantes. Significa que una familia decida quedarse una noche más; que coma en un restaurante de Linares; que contrate un alojamiento; que compre a un productor local; que conozca nuestra historia y que después quiera regresar. Hace once años entendimos que el Achibueno debía ser protegido porque constituía un patrimonio para las futuras generaciones", plantea el abogado linarense


Por César Concha Gatica (abogado y ex SEREMI de Bienes Nacionales de la Región del Maule)

     Hace pocos días conmemoramos el Día Mundial del Turismo. Y más que una fecha para celebrar, creo que es una buena oportunidad para hacernos una pregunta: ¿estamos mirando Linares con los ojos de quienes nos visitan?

Cuando hablamos de turismo en nuestra comuna, inevitablemente pensamos en el Achibueno. Y con razón. Es nuestro principal patrimonio natural y probablemente la imagen turística más reconocible de Linares.

Hay además una fecha que vale la pena recordar. El 7 de septiembre de 2015 se dictó el Decreto Supremo N.º 35 del Ministerio del Medio Ambiente, que declaró Santuario de la Naturaleza al Cajón del Río Achibueno. El decreto reconoció aproximadamente 4.589 hectáreas y estableció un precedente particularmente significativo: se trataba del primer Santuario de la Naturaleza en Chile central que cubría la totalidad de los cursos de agua de una cuenca hidrográfica. 

Han pasado once años desde aquella decisión. Proteger el Achibueno fue un paso fundamental. Hoy tenemos otro desafío: cómo hacer que ese enorme patrimonio natural sea parte de una experiencia turística más amplia, sustentable y capaz de generar oportunidades para Linares.

Porque tenemos mucho más que ofrecer alrededor de ese gran atractivo. Está Ancoa, Pejerrey, nuestros sectores rurales, la gastronomía, los productores locales y expresiones tan características como la Fiesta del Ají de Palmilla.

Pero esta semana pude comprobar también otra dimensión del turismo que a veces dejamos en segundo plano: nuestra propia historia.

El viernes participé en el Circuito Cementerio San José, organizado por la carrera de Técnico en Turismo del CFT San Agustín. Una iniciativa que buscó poner en valor el patrimonio histórico y cultural de nuestra ciudad, utilizando personajes caracterizados para contar parte de la historia de Linares desde un espacio tan particular como nuestro cementerio. 

Para mí hubo además un momento especialmente significativo.

Uno de los personajes representados fue Héctor Pinochet Cuello, alcalde de Linares desde 1967 hasta su fallecimiento en noviembre de 1969.  Héctor era hermano de mi abuela Nelly, mi tío abuelo. Por algunos minutos, una actividad turística y cultural me permitió encontrarme también con una parte de mi propia historia familiar.

Y pensé entonces en algo muy sencillo: Linares tiene paisajes que mostrar, pero también tiene historias que contar.

Eso es precisamente lo que debiéramos ser capaces de conectar.

Imaginemos a alguien que llega por primera vez a nuestra comuna. ¿Encuentra fácilmente qué hacer después de conocer el Achibueno? ¿Sabe que puede recorrer Ancoa, conocer nuestras tradiciones rurales, nuestra gastronomía o descubrir parte de la historia de Linares a través de su patrimonio?

Ahí creo que todavía tenemos una tarea pendiente.

La administración municipal ha desarrollado acciones en materia turística y sería injusto desconocerlas. Pero después de tantos años hablando del “potencial turístico” de Linares, debemos avanzar hacia una oferta mucho más articulada, donde naturaleza, patrimonio, cultura, gastronomía y emprendimiento formen parte de una misma experiencia.

Porque turismo no significa solamente recibir visitantes.

Significa que una familia decida quedarse una noche más; que coma en un restaurante de Linares; que contrate un alojamiento; que compre a un productor local; que conozca nuestra historia y que después quiera regresar.

Hace once años entendimos que el Achibueno debía ser protegido porque constituía un patrimonio para las futuras generaciones.

Hoy tenemos que dar un paso adicional: aprender a conectar ese patrimonio natural con todo aquello que hace única a nuestra comuna.

Tenemos río y cordillera. Tenemos campo y gastronomía. Tenemos patrimonio, memoria y personas con historias extraordinarias.

No necesitamos inventar una identidad turística para Linares. La tenemos. El desafío es aprender a mostrarla y conectarla.