Falabella llegó. McDonald’s abrió. ¿Y ahora qué?

Falabella llegó. McDonald’s abrió. ¿Y ahora qué?
César Concha, abogado y ex SEREMI de Bienes Nacionales de la Región del Maule.

"Las verdaderas transformaciones urbanas son aquellas que permanecen durante generaciones. Son los parques, las áreas verdes, los espacios públicos, los centros culturales, la infraestructura deportiva, las nuevas vialidades y los proyectos que mejoran efectivamente la calidad de vida de las personas. Y es precisamente ahí donde aparece una de las mayores oportunidades que ha tenido Linares en décadas: los terrenos de la ex IANSA. Estamos hablando de una superficie estratégica ubicada dentro del área urbana de la comuna, con características excepcionales para impulsar una transformación profunda del territorio. Pocas ciudades en Chile cuentan con un espacio de estas dimensiones y ubicación disponible para repensar su desarrollo futuro. Sin embargo, la discusión pública se ha concentrado principalmente en quién podría comprar el terreno o cuánto podría costar una eventual adquisición. A mi juicio, esa no es la discusión principal. La pregunta más importante es otra: ¿qué destino queremos darle a ese espacio?", plantea el abogado y ex SEREMI de Bienes Nacionales de la Región del Maule, linarense César Concha Gatica


Por César Eduardo Concha Gatica ( abogado y ex SEREMI de Bienes Nacionales en la Región del Maule)

      Durante los últimos años hemos visto anuncios y celebraciones por la llegada de importantes inversiones privadas a Linares. Primero fue la futura instalación de una tienda Falabella y posteriormente la apertura de un restaurante McDonald’s, proyectos que fueron presentados como señales del crecimiento y desarrollo de nuestra comuna.

Y ciertamente son buenas noticias. Nadie puede desconocer el aporte que este tipo de inversiones realizan a la economía local, a la generación de empleo y al dinamismo comercial de la ciudad.

Sin embargo, más allá de valorar estas iniciativas, resulta necesario formular una pregunta que pocas veces aparece en el debate público: ¿es eso realmente desarrollo urbano?

La instalación de una multitienda o de una cadena internacional de comida rápida no responde a una política pública ni a una planificación municipal. Son decisiones empresariales adoptadas por privados sobre la base de estudios de mercado, proyecciones de consumo y expectativas de rentabilidad.

En otras palabras, llegan porque las empresas consideran que Linares representa una oportunidad comercial atractiva.

Por eso, aunque estas inversiones son positivas, difícilmente pueden constituir por sí solas una estrategia de desarrollo para la ciudad.

Las verdaderas transformaciones urbanas son aquellas que permanecen durante generaciones. Son los parques, las áreas verdes, los espacios públicos, los centros culturales, la infraestructura deportiva, las nuevas vialidades y los proyectos que mejoran efectivamente la calidad de vida de las personas.

Y es precisamente ahí donde aparece una de las mayores oportunidades que ha tenido Linares en décadas: los terrenos de la ex IANSA.

Estamos hablando de una superficie estratégica ubicada dentro del área urbana de la comuna, con características excepcionales para impulsar una transformación profunda del territorio. Pocas ciudades en Chile cuentan con un espacio de estas dimensiones y ubicación disponible para repensar su desarrollo futuro.

Sin embargo, la discusión pública se ha concentrado principalmente en quién podría comprar el terreno o cuánto podría costar una eventual adquisición.

A mi juicio, esa no es la discusión principal.

La pregunta más importante es otra: ¿qué destino queremos darle a ese espacio?

Linares presenta un déficit evidente de áreas verdes y espacios públicos de calidad. Mientras muchas ciudades avanzan hacia modelos de desarrollo más sustentables, incorporando parques urbanos, corredores ecológicos, ciclovías y espacios de encuentro comunitario, nuestra comuna continúa creciendo sin una visión integral que permita recuperar terreno para las personas.

La ex IANSA ofrece una oportunidad histórica para corregir aquello.

Imaginar un gran parque urbano para Linares no es una idea romántica ni una aspiración imposible. Es una necesidad cada vez más evidente en una ciudad que requiere mejorar sus estándares de habitabilidad, enfrentar los efectos del cambio climático y generar espacios de recreación para miles de familias.

Pero existe un problema que pocas veces se menciona.

Actualmente esos terrenos mantienen una zonificación industrial en el Plan Regulador Comunal. Esto significa que la planificación urbana vigente sigue considerando ese espacio como una zona destinada prioritariamente a actividades industriales, pese a que la realidad económica y urbana de Linares ha cambiado profundamente desde que dicha regulación fue concebida.

Mientras esa condición subsista, cualquier proyecto orientado a áreas verdes, equipamiento comunitario o desarrollo urbano sustentable continuará enfrentando importantes limitaciones.

Por ello, antes de hablar de compras, ventas o proyectos inmobiliarios, la primera discusión que debe abordar la ciudad es la modificación de su planificación territorial.

La Ley General de Urbanismo y Construcciones entrega a los municipios facultades para elaborar y modificar los planes reguladores comunales, definiendo usos de suelo, áreas verdes, vialidades y espacios destinados al interés público.

Dicho de manera simple, el municipio posee herramientas para orientar el destino futuro de estos terrenos y liderar una discusión que trascienda la mera lógica comercial.

Incluso más relevante, la legislación urbanística contempla la posibilidad de establecer áreas afectas a utilidad pública para la materialización de parques, áreas verdes, vialidades y otros espacios de interés colectivo. Esto abre la puerta para que parte importante de estos terrenos pueda destinarse al beneficio de toda la comunidad mediante una adecuada planificación urbana, sin que necesariamente el municipio deba transformarse en propietario de la totalidad del predio.

La planificación territorial no es un trámite administrativo. Es la herramienta más poderosa que posee una ciudad para decidir cómo quiere crecer.

Por eso la discusión sobre la ex IANSA no debe centrarse únicamente en cuánto vale el terreno ni en quién podría comprarlo. Debe centrarse en qué ciudad queremos dejar a nuestros hijos y nietos.

Porque Falabella llegó.

Porque McDonald’s abrió sus puertas.

Pero ninguna de esas inversiones resolverá el déficit de áreas verdes de Linares, mejorará la planificación urbana de la comuna ni construirá los grandes espacios públicos que nuestra ciudad necesita.

Esa responsabilidad corresponde a quienes tienen el deber de pensar Linares más allá de la próxima elección y más allá de la próxima inversión privada.

La ex IANSA representa una oportunidad que difícilmente volverá a repetirse.

La pregunta es si tendremos la visión necesaria para aprovecharla.

(El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de Séptima Página Noticias).