Abogado César Concha: El mejor programa social sigue siendo un empleo digno

Abogado César Concha: El mejor programa social sigue siendo un empleo digno
César Concha, abogado y ex SEREMI de Bienes Nacionales de la Región del Maule.

"Por eso resulta preocupante que hoy existan vecinos de Linares denunciando dificultades para acceder a beneficios tan básicos como una caja de alimentos. Si aquello está ocurriendo sin que previamente se haya fortalecido un verdadero sistema de capacitación, emprendimiento y generación de empleo, entonces la transición simplemente no ha sido planificada. La Municipalidad de Linares debiera crear una Dirección de Desarrollo Económico e Innovación, dependiente directamente de la Alcaldía, cuya misión sea atraer inversiones, apoyar a las empresas locales, fortalecer el emprendimiento, coordinar programas de capacitación, impulsar el turismo y trabajar junto al mundo privado, las universidades y los servicios públicos para generar más empleo. Mientras la Dirección de Desarrollo Comunitario seguiría cumpliendo su indispensable labor de protección social, esta nueva dirección tendría un desafío distinto: lograr que, cada año, menos familias necesiten esa ayuda porque encontraron una oportunidad para salir adelante. Ese debe ser el verdadero objetivo de una política social moderna", indica el abogado y ex SEREMI de Bienes Nacionales de la Región del Maule


Por César Concha (abogado y ex SEREMI de Bienes Nacionales de la Región del Maule)

   Cada vez que aumentan las dificultades económicas, reaparece el debate sobre cuál debe ser el rol de la municipalidad frente a la pobreza. La respuesta no puede ser simplemente entregar más ayudas sociales. Estas son indispensables para enfrentar emergencias y proteger a las familias más vulnerables, pero no pueden transformarse en el destino permanente de una comunidad.

El mejor programa social sigue siendo un empleo digno.

Un trabajo estable o un emprendimiento exitoso no solo generan ingresos. También entregan autonomía, seguridad y la posibilidad de construir un proyecto de vida sin depender indefinidamente de la ayuda del Estado.

Por eso, Linares debe comenzar a mirar el desarrollo social desde una perspectiva distinta: desempleo, capacitación, empleo o emprendimiento, autonomía económica. Ese debe ser el camino.

Sin embargo, una transformación de esa magnitud requiere planificación. No basta con reducir la asistencia social esperando que las personas encuentren trabajo por sí solas. Antes debe existir una estrategia que identifique a quienes necesitan empleo, los capacite según las necesidades reales del mercado, apoye a quienes desean emprender y atraiga nuevas inversiones que generen oportunidades laborales.

Solo después de construir ese camino es posible disminuir progresivamente la dependencia de las ayudas sociales.

Por eso resulta preocupante que hoy existan vecinos de Linares denunciando dificultades para acceder a beneficios tan básicos como una caja de alimentos. Si aquello está ocurriendo sin que previamente se haya fortalecido un verdadero sistema de capacitación, emprendimiento y generación de empleo, entonces la transición simplemente no ha sido planificada.

No se puede quitar la red de protección antes de construir la escalera que permitirá salir de ella.

Pero sería un error pensar que este problema comenzó ahora. Linares lleva muchos años enfrentando dificultades para crecer, atraer inversión y generar empleo de calidad. Nuestras cifras de desocupación se han mantenido persistentemente altas y el desarrollo económico de la comuna avanza con demasiada lentitud.

Incluso en el pasado se impulsaron iniciativas especiales, como el denominado Plan Linares, que despertaron expectativas, pero que finalmente no lograron producir un cambio estructural en nuestra realidad económica.

Eso demuestra que ya no bastan los anuncios ni los programas transitorios. Linares necesita una política permanente de desarrollo económico.

Más aún cuando Chile atraviesa períodos de bajo crecimiento e incertidumbre económica. Independientemente del gobierno de turno, las comunas deben prepararse para enfrentar estos ciclos fortaleciendo su propia capacidad para generar oportunidades. Una ciudad que depende exclusivamente de las decisiones que se toman en Santiago siempre será más vulnerable frente a las crisis económicas.

Lo vemos también en situaciones concretas que hoy afectan a nuestra comuna. Las obras del eje Januario Espinoza–Maipú han significado un importante desafío para numerosos comerciantes del sector, quienes han manifestado su preocupación por el impacto que las faenas tienen sobre sus ventas. Obras de esta magnitud requieren mucho más que una buena ejecución técnica; exigen gestión económica. Una municipalidad con una Dirección de Desarrollo Económico podría haber liderado una mesa permanente de trabajo entre locatarios, organismos públicos y la empresa ejecutora, elaborando estudios técnicos sobre el impacto de las obras, proponiendo medidas de mitigación, impulsando campañas de apoyo al comercio local y realizando un seguimiento permanente de sus efectos. Esa es la diferencia entre administrar una obra y gestionar sus consecuencias económicas.

Por eso creo que ha llegado el momento de dar un paso distinto.

La Municipalidad de Linares debiera crear una Dirección de Desarrollo Económico e Innovación, dependiente directamente de la Alcaldía, cuya misión sea atraer inversiones, apoyar a las empresas locales, fortalecer el emprendimiento, coordinar programas de capacitación, impulsar el turismo y trabajar junto al mundo privado, las universidades y los servicios públicos para generar más empleo.

Mientras la Dirección de Desarrollo Comunitario seguiría cumpliendo su indispensable labor de protección social, esta nueva dirección tendría un desafío distinto: lograr que, cada año, menos familias necesiten esa ayuda porque encontraron una oportunidad para salir adelante.

Ese debe ser el verdadero objetivo de una política social moderna.

Porque las cajas de alimentos alivian una necesidad urgente. Un empleo digno cambia una vida. Y una municipalidad que lidera el desarrollo económico no solo administra las dificultades del presente, sino que construye las oportunidades del futuro.