Fiestas costumbristas en la zona: pesadilla y maltrato para la música local

Fiestas costumbristas en la zona: pesadilla y maltrato para la música local

"En la provincia de Linares ya van dos fiestas que terminan evidentemente mal. La primera, la fiesta costumbrista que iba a celebrarse en recintos de la ex Iansa, terminó con el productor acorralado y casi linchado por locatarios que reclamaban negligencias en la organización, además de un Municipio que parecía comprometido con la actividad, pero que finalmente terminó desmarcándose abiertamente de la problemática. Hace una semana, la fiesta de Palmilla terminó con sus dirigentes y organizadores en una abierta guerrilla por redes sociales, traspasándose las responsabilidades de pagos no realizados entre una organización que, más que seriedad, mostró división, poca seriedad y profesionalismo", plantea en columna de opinión para Séptima Página Noticias, el músico, productor y magíster en musicología latinoamericana, Alonso Núñez Lara


Por Alonso Núñez Lara (músico, productor y magíster en musicología latinoamericana)

                                                    En la provincia de Linares ya van dos fiestas que terminan evidentemente mal. La primera, la fiesta costumbrista que iba a celebrarse en recintos de la ex Iansa, terminó con el productor acorralado y casi linchado por locatarios que reclamaban negligencias en la organización, además de un Municipio que parecía comprometido con la actividad, pero que finalmente terminó desmarcándose abiertamente de la problemática.

Hace una semana, la fiesta de Palmilla terminó con sus dirigentes y organizadores en una abierta guerrilla por redes sociales, traspasándose las responsabilidades de pagos no realizados entre una organización que, más que seriedad, mostró división, poca seriedad y profesionalismo.

En la primera fiesta hubo agrupaciones locales que decidieron no subirse al escenario por considerar que las condiciones no estaban dadas, tanto en términos de seguridad personal como también de garantías respecto al pago acordado con los organizadores.

En la segunda fiesta, hay pagos que todavía no se realizan y los artistas están a la espera de que los organizadores se pongan de acuerdo en medio de sus discusiones para que los pagos comprometidos por fin sean realizados. 

Cabe señalar que en este tipo de fiestas los artistas locales casi siempre asisten a trabajar sin firma de contratos, ni pagos por adelantado, como sí se acostumbra muchas veces en contextos de mayor profesionalización, donde se acuerdan tiempos y responsabilidades y existe de alguna forma seguridad o respuesta en caso de cualquier problemática.

En la escena local es común y natural que los acuerdos se realicen primeramente de palabra, casi siempre con las organizaciones pidiendo rebaja a sus artistas para poder dar un cupo en sus escenarios. No existen papeles firmados ni compromisos por parte de los organizadores y, la mayoría de las veces, los pagos por las presentaciones se realizan con uno, dos o hasta tres meses después de realizadas las presentaciones.

La diferencia (y la discriminación), aparece al ver que en las fiestas que “celebran las tradiciones, la gastronomía y la identidad local”, se trate mucho mejor a los artistas de renombre nacional, que vienen de afuera, con pagos millonarios e inmediatos, además de cócteles y alojamientos en lujosos hoteles de la zona.

Mientras tanto, a los artistas locales se les regatea el precio y muchas veces se les recibe en espacios precariamente acondicionados y para colmo, se les tramita y demora el pago o simplemente se les argumenta que “debieran agradecer la visibilidad” que estas fiestas supuestamente les entregan. Por comentarios en redes se sabe que en estas últimas fiestas este argumento ha aparecido incluso para justificar la demora de la llegada de las platas. Mal trato por donde se le mire.

Pareciera ser que las preguntas caen solas. Lo primero: ¿cuándo será el día en que las organizaciones de estas fiestas aporten coherencia entre el discurso que venden y la forma en que tratan a sus propios artistas? ¿Cuándo será el día en que se entienda lo básico: que el trabajo artístico no se paga con “visibilidad”?.

Muy probablemente, mientras no exista organización ni conciencia sobre estas temáticas las organizaciones de fiestas costumbristas que reciben millonarios aportes de los municipios de la zona seguirán siendo, para la música local, lo que hasta ahora han sido: una pesadilla de maltrato y denigración justamente para quienes entregan “música, fiesta y valor a la identidad local”,  aquello que las mismas fiestas promueven en sus campañas de márketing y slogans y que hasta ahora pareciera ser que están muy lejos comprender y respetar. 

(El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de Séptima Página Noticias).