Linares: la modernización del transporte público no puede esperar
"Partamos por reconocer lo que corresponde. El Gobierno Regional ha dado una señal potente al proyectar la llegada de más de 56 buses eléctricos para el año 2028. No es un anuncio cualquiera. Es una apuesta por modernizar el transporte, por hacerlo más limpio, más digno y más acorde a los tiempos. En medio de tantas malas noticias, esto abre una ventana de esperanza real para la comuna. Pero la política —la buena política— no solo se mide por lo que promete a futuro, sino por cómo enfrenta el presente. Y ahí es donde Linares hoy duele. Porque mientras hablamos de buses eléctricos que llegarán en algunos años más, la realidad es que la ciudad, hoy, prácticamente no tiene transporte público urbano. Desde fines de febrero, miles de personas —estudiantes, adultos mayores, trabajadores— han tenido que arreglárselas como pueden para llegar a un CESFAM, a un colegio o simplemente a su lugar de trabajo. No es una exageración: es una precariedad que golpea directamente la dignidad de las personas", indicó el abogado
Por Francisco Durán Ramírez (abogado y consejero regional del Maule en representación de la provincia de Linares)
Hay momentos en que una ciudad se define no por sus promesas, sino por su capacidad de responder a lo urgente. Hoy, Linares está en ese punto. Y el tema no es menor: hablamos de algo tan básico como la locomoción colectiva, ese engranaje invisible que permite que la vida cotidiana funcione.
Partamos por reconocer lo que corresponde. El Gobierno Regional ha dado una señal potente al proyectar la llegada de más de 56 buses eléctricos para el año 2028. No es un anuncio cualquiera. Es una apuesta por modernizar el transporte, por hacerlo más limpio, más digno y más acorde a los tiempos. En medio de tantas malas noticias, esto abre una ventana de esperanza real para la comuna.
Pero la política —la buena política— no solo se mide por lo que promete a futuro, sino por cómo enfrenta el presente. Y ahí es donde Linares hoy duele.
Porque mientras hablamos de buses eléctricos que llegarán en algunos años más, la realidad es que la ciudad, hoy, prácticamente no tiene transporte público urbano. Desde fines de febrero, miles de personas —estudiantes, adultos mayores, trabajadores— han tenido que arreglárselas como pueden para llegar a un CESFAM, a un colegio o simplemente a su lugar de trabajo. No es una exageración: es una precariedad que golpea directamente la dignidad de las personas.
En este escenario, el municipio ha hecho esfuerzos que van más allá de lo que le corresponde, sosteniendo parcialmente el servicio hasta abril. Pero no podemos normalizar que las soluciones dependan de “parches” o de voluntades extraordinarias. El Estado, en su conjunto, tiene que estar a la altura.
Y aquí es donde la respuesta del Ministerio de Transportes genera más preguntas que certezas. Decir que un contrato provisorio puede tardar nueve meses no solo es insuficiente: nueve meses, en la práctica, es decirle a Linares que espere. Y hay cosas que simplemente no pueden esperar.
Esta no es una discusión técnica, es una discusión profundamente política. ¿Qué tan importante es la calidad de vida en regiones? ¿Qué tan rápido reaccionamos cuando el problema no está en la capital? Linares merece respuestas concretas, no plazos que parecen diseñados desde la comodidad de un escritorio.
Por eso, el llamado es claro y urgente: el Ministerio de Transportes debe reducir los tiempos y garantizar una solución provisoria ahora, no en meses más. Además, es imprescindible transparentar las medidas de mitigación comprometidas —créditos blandos, subsidios, apoyo a operadores— para que la comunidad sepa a qué atenerse.
Porque el transporte público no es un lujo ni un tema secundario. Es lo que permite que una ciudad funcione, que las oportunidades lleguen a todos y no solo a quienes pueden pagar alternativas privadas.
Linares hoy no lo está pasando bien. Y cuando una ciudad se detiene, no hay anuncio futuro que alcance a compensar la urgencia del presente. La política, si quiere ser cercana de verdad, tiene que empezar por ahí: por hacerse cargo, ahora.
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